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MARÍA MARTÍNEZ SIERRA, UN EXILIO (CON) FIRMA

Introducción

Sabemos que María desde el exilio escribió dos obras de memorias: una política, titulada ‘Una mujer por caminos de España’ escrita en Niza en 1949 y una literaria, ‘Gregorio y Yo, medio siglo de colaboración’ escrita en México en 1953, ambas bajo la firma de MARIA MARTÍNEZ SIERRA.

Exiliada de su propia obra, María de la O Lejárraga firmó la mayor parte de su creación como Gregorio Martínez Sierra; María era María de la O Lejárraga y García; Martínez Sierra era Gregorio, su marido… viajando, a veces con Gregorio, a veces sola, a veces con otras compañías, casi siempre trabajando, dio a luz a numerosos hijos como llamaba ella  a sus libros; sin embargo sólo después de haber enviudado, desde el exilio y por necesidad fue que María asumió su maternidad literaria, hasta entonces el apellido del padre pareció haber bastado…’No pocas veces, periodistas y simples curiosos me preguntan: ¿cuántas comedias, cuántas novelas, cuántos libros han escrito ustedes?. Y no puedo responderles con exactitud. Al hacer la cuenta de los hijos, siempre olvido alguno’.

Gregorio murió en Madrid en Octubre de 1947; María se enteró de la noticia estando en Niza a través de la voz de un programa de radio londinense…ya no podría firmar como él, un nuevo pseudónimo sería necesario…tres razones dio por lo menos para justificar la firma de sus obras anteriores como Gregorio Martínez Sierra, sólo una para hacerlo como María Martínez Sierra…’ahora firmo mis libros, porque si no los firmo no cobro y si no cobro, no como’.

Las migraciones, el exilio, el desarraigo son temas que me interesan particularmente, algo que, a estas alturas es ya bien sabido por quienes compartimos este trabajo; desde ese interés intentaré abordar dos de los duelos de María, el que la vincula a Gregorio y el que la vincula a España, utilizaré como recurso sus propias palabras, las que aparecen en sus dos libros de memorias.

Contando algunas excepciones, toda migración forzosa es una experiencia traumática que deja efectos profundos y duraderos, su elaboración va a depender de los recursos con los que cuenta cada Sujeto. Propongo las memorias de María como ejemplo de una de las maneras que tiene el ser humano de arreglárselas con el dolor, la sublimación; algo que, por otra parte queda reflejado según mi entender en su prolífica obra independientemente del lugar donde hayan sido escritas o el pseudónimo con que haya sido firmada.

Desarrollo

María Martínez Sierra… pseudónimo, síntesis que renombra, reafirma, confirma, declara y acaso, reconcilia…

Renombra a la niña primogénita que de los nueve a los trece años escribió a diario composiciones, a la literata que juró no publicar nunca más con su nombre cuando, siendo aún soltera, escribió ‘Cuentos Breves’, a la mujer afable y serena que bajo la sombra de su  marido llevó a cabo estratégicamente su deseo abriendo paso a la creación, a la escritora que, habiéndose reconocido autora de sólo dos obras hasta 1947,  tuvo que ‘resucitar’ para seguir viviendo; a la maestra comprometida, a la ‘simple soñadora’ que levantó su voz política acercándola a los más pobres, a la amante de la música y el teatro, a la ávida lectora, la optimista por naturaleza, a la musa y aguda observadora, a la  intelectual generosa y esposa discreta que cogiendo  los ‘berrinches para adentro’ los transmutaba en obras exitosas que ponía al servicio de su ‘inteligencia gemela’, expulsando así sus penas hacia afuera.

Reafirma la vocación que la sustentó lejos de España donde ejerció su otra vocación en un barrio obrero de Madrid, la docente, la más gratificante según sus palabras, aunque en 1908 solicitó la excedencia de su cargo para dedicarse a la producción de obras literarias…’después del estreno afortunado de ‘El ama de la casa’…renuncié a mi puesto de maestra de escuela, y me dediqué

exclusivamente a la literatura. Cambié de oficio, en realidad, no tanto como parece. Son muy afines el don de seducir –magnetismo o brujería- que hace falta para dominar a medio centenar de chiquillos en una clase y el que logra sujetar a medio millar de espectadores en un teatro’.

Confirma su autoría, declarada por Gregorio a través de un documento fechado en 1930 como ‘colaboración’, autoría insinuada por artistas contemporáneos suyos, silenciada por algunos de sus colaboradores,  reconocida por los amigos más cercanos y testimoniada por las cartas que  Gregorio le enviaba mientras viajaba y triunfaba con Catalina Bárcena y que llegaron a España desde Buenos Aires luego de la muerte de María, acaecida en 1974…aunque…y cito aquí a  Florentino Hernández Girbal: ’en literatura, como en la vida, cualquier obra es fruto de la colaboración, aunque sea inconscientemente’. He recogido esta cita del texto ‘Los que pasaron por Hollywood’ a propósito de una crónica de 1933 de la revista Estampa que anunciaba el regreso de Gregorio Martínez Sierra y Catalina a España.

Declara su amor por Gregorio, de quien tomó sus apellidos para el nuevo pseudónimo y también su amor  por las letras…y acaso, acaso…reconcilia a María con España, país al que rehusó volver

mientras fuera Franco quien gobernara. Francisco Franco murió en noviembre de 1975, sobrevivió a María…ella no regresó.

María en el exilio

Cuando María partió de su casa de Madrid en 1936 para ocuparse de la representación de la República Española en Suiza como Agregada Comercial del Ministerio de Agricultura, Industria y Comercio ignoraba que jamás volvería…’cuando el 17 de Octubre de 1936 salí de mi casa de Madrid camino de Berna a cuya legación había sido destinada como agregada comercial nunca pude pensar que tal vez no habría de volver a mi patria, en la escalinata del porche abracé a mi hermana diciendo: hasta que Dios quiera, han pasado los años y Dios por lo visto

sigue queriendo que los Pirineos sean para mí barrera moral más infranqueable que la misma muralla de la China’.

Esta partida fue el inicio de su exilio; luego de la muerte de su marido María desde Génova se fue ‘a hacer las Américas’ como ironizó alguna vez, este viaje incluyó Tempe, Arizona, Los Ángeles y el D.F. mexicano; en 1951 emigró a Argentina, Buenos Aires fue su destino final.

En Bélgica

Como representante de la República, durante la guerra civil española María vivió en Bélgica. Permaneció allí desde Noviembre de 1937 hasta Abril de 1938. El décimo cuarto capítulo de ‘Una mujer por caminos de España’ está teñido de gratitud.

Respondiendo a un pedido del Partido Obrero Belga organizó allí colonias para niños expatriados,  refugiados, hijos de socialistas…’mi propia vida en aquellos días, no tenía objeto personal ni obligación social definida. Acepté. Sin patria, sin familia, sin anhelo, ¿podré decir sin esperanza?, acogíme a la inesperada tarea como a una justificación del vivir. Serviremos de algo ya que la vida no sirve para nada’.

Problemas de salud la condujeron a Niza en 1938.

En Niza

En los años veinte María había comprado una casa de campo en la costa azul francesa, fue este su refugio cuando huía del duro invierno madrileño, de sus pesares amorosos y de la guerra civil…’a mí los fantasmas no me empavorecen; estoy acostumbrada a ellos…pasé hambre en un rincón de Francia, durante los cinco años de guerra, y me quedé en los puros huesos. He vuelto a ver, ¡alabado sea Dios!… ¡sí, amigos, vivamos, aunque el mundo nos tenga por muertos! Esta persistencia en el existir, a pesar de tantísimos pesares, tiene ya un leve regusto de inmortalidad’.

En esa casa, cómoda y sencilla engendró muchas de las obras que escribió para Gregorio, creó  ‘Una mujer por caminos de España’ y pensó ‘Gregorio y Yo’.

En las Américas

María desembarcó en Nueva York el 20 de septiembre de 1950, con casi setenta y cinco años!

Gregorio había muerto en 1947 y mantenerse económicamente era ya dificultoso. Visitó agencias, periódicos y editoriales buscando generar ingresos. La buena fortuna no se puso de su parte; en noviembre se trasladó a Tempe, la acogió la viuda de su antiguo profesor de ruso, gracias a ella María pudo ponerse en contacto con los miembros del Departamento de Arte Dramático del Colegio estatal de Arizona y consiguió que la comedia ‘Es Así’ fuera representada por los estudiantes del Taller de Drama de la Universidad.

De allí, la nómada viajera partió a California, su interés era entrevistarse con productores de cine; sus obras firmadas como Gregorio Martínez Sierra que habían sido tan exitosas en Hollywood le permitieron suponer que podría haber suerte. Escribió algunos textos y los presentó; entre ellos una comedia infantil con el título de ‘Merlín y Viviana o la gata egoísta y el perro atontado’ que envió a Walt Disney. Le devolvieron el original…al poco tiempo se estrenó la película de dibujos animados ‘La dama y el vagabundo’ con el mismo argumento y con la única diferencia respecto del suyo de haber convertido a Viviana en una perra elegante.

Viendo que los resultados esperados del cine americano no llegaban se trasladó a México. Allí se ganó la vida traduciendo textos para las editoriales Aguilar y Grijalbo, colaborando en la prensa y dando algunas conferencias en los centros de exiliados españoles; comenzó a escribir ‘Gregorio y Yo’; el clima y la altitud de México no le sentaron bien a María y decidió partir a Buenos Aires donde terminó de escribirlo y pasó sus últimos años.

Sobre esa América del exilio dice: ‘Desterrados de la patria madre, vamos viviendo en este Nuevo Mundo, obstinados, para no decirle del todo adiós a la existencia, en tener por actuales las ilusiones de nuestra juventud. Yo, la más vieja de los cuatro, me llamo a mí misma “el decano de los conquistadores”, ya que, a la hora en que hubiera debido desaparecer, he cruzado por primera vez el Atlántico y me he lanzado a descubrir América para mi uso particular’. Los otros tres fueron Juan Ramón Jiménez, Ramón Pérez de Ayala y Pedro Blanco.

En Buenos Aires pasó los últimos veinticuatro años de su vida. Vivió en habitaciones de hoteles, contactó con editoriales y periódicos, con viejos conocidos, reinició su trabajo y su vida realizando colaboraciones periódicas en la prensa porteña, tradujo comedias y novelas, publicó un libro de teatro para niños y participó en emisiones de Radio Nacional Argentina. Resucitó como María

Martínez Sierra…algunos biógrafos sostienen que Gregorio en su estancia con Catalina Bárcena en

tierras del Río de La Plata había hecho correr la noticia de que María había muerto.

La Patrias de María

María, incansable viajera, aguda observadora de los hechos y las gentes, no tuvo una sola patria pero sí un claro sentimiento de ciudadana del mundo…’La patria, que para los hombres es madre, para las mujeres es hijo. Y el varón, a la hora de la madurez, siempre vuelve al amor de la madre por muchas palizas que ella le haya dado en la infancia, sobre todo si la ve anciana, enferma y a punto de morir. Mi propio sentimiento patriótico es distinto…la vida larga y el continuo viajar hicieron cristalizar en mí, hace ya mucho tiempo, un estado de conciencia que ni siquiera los inevitables horrores de una guerra ni los personalísimos quebrantos y decepciones que de ella han derivado para mí y los míos, han logrado alterar. No quiero a España por patria exclusiva, más no la reniego: es sólo un pedacito de mi patria…fragmentillos hallé en otros rincones del mundo. En parte ninguna de las que he visitado me sentí extranjera…de hecho, si la casi seguridad que ahora tengo de no volver a España me aflige tanto, la idea de volver a España con la certidumbre de no salir nunca de

ella me sería intolerable. Necesito y necesitaré siempre la puerta abierta y el camino abierto más allá del portón’.

La creación literaria como sublimación del dolor

En ‘El malestar en la cultura’ propone Freud tres fuentes de sufrimiento que amenazan al ser humano: las fuerzas incontrolables de la naturaleza, la decadencia del propio cuerpo y la relación con los otros.

Puede el hombre arreglárselas de diferentes maneras con ese dolor, el aislamiento, la ciencia, la intoxicación, el trabajo, la transformación delirante de la realidad, las religiones, el amor, el goce de la belleza, la sublimación a través del arte… ‘ninguna regla al respecto vale para todos, cada uno debe buscar por sí mismo la manera en que pueda ser feliz’.

Setenta y ocho son las obras firmadas como Gregorio Martínez Sierra, dos como María de la O Lejárraga y García y cuatro como María Martínez Sierra: Una Mujer por caminos de España, Gregorio y Yo medio siglo de colaboración, Viajes de una gota de agua y Fiesta en el Olimpo; estos últimos en el exilio.

María de la O Lejárraga, Gregorio Martínez Sierra y María Martínez Sierra tres firmas para las obras literarias de una misma autora…entiendo la última como un acto que saca a María del anonimato de la sombra, la vincula a Gregorio y a la vez la distingue de él, dando lugar a la

elaboración del duelo: María Martínez Sierra es un pseudónimo con ‘sentido’, tiene un peso propio que marca el nombre de manera diferente, la letra escrita.

‘Yo ahora estoy haciendo no examen sino recuerdo de mi vida porque quiero escribir un libro de memorias con el plausible fin de ganar un poco de dinero con una bonita obra de arte y al recorrer las horas pasadas siento rabia contra mí misma por las muchísimas que he desperdiciado en sufrir por amor: ahora que lo veo a la clara luz de la ancianidad veo que no valía la pena “esa pena insolente y mal nacida que no tiene consuelo ni medida”. Claro es que  he seguido siempre el consejo de Goethe: “si tienes un monstruo, escríbele”. Tal vez a esa calamidad debo el haber escrito algunas cosas que no están mal del todo’. María tenía 74 años cuando escribió esta carta a María Lacrampe. En otra, de 1949 y refiriéndose a la desaparición  de amigos entrañables escribió: ‘herimos sin puñal y ofendemos sin conocimiento…esta certidumbre me sirve para no enconar las propias heridas…dejar correr la sangre, mirar correr la sangre es buen remedio: divierte e interesa como mirar el agua que surte a borbotones del manantial. El ritmo, el acordado movimiento calman y aquietan…la pena se duerme, el escozor se templa’.

Dejé entrever en la introducción la duda acerca de si la escritura de los dos libros de memorias reconcilia a María con España; a través del relato de sus viajes en ‘Gregorio y Yo, en la descripción que hace en ‘Una Mujer por caminos de España’ cabe suponer que sí, por cierto, el título pensado originalmente fue ‘España triste’; sin embargo en el capítulo final de Gregorio y Yo, al que pone por nombre ‘en la otra orilla’ y en el que María se describe a sí misma como nómada y viajera expresa, no sin cierta añoranza, lo que sigue: ‘he sido ciudadana del mundo muchos, muchos lustros antes que se hubiese acuñado la frase para el uso político corriente…miro el mar y comprendo: mi alma, sin Yo saberlo, no quería cruzar el Atlántico porque estaba obstinada en conservar, para su propio disfrute, solaz y hechizo, imperios de ensueño…Acunada, pues, por el ir y venir de las olas, doyme a ensoñar. Y mi ensueño se lanza a navegar rumbo a “la otra orilla”. Que esta vez es Europa. Irremisiblemente. Ilusionadamente. En cuanto hay lejanía, hay ensueño. Apenas hay obstáculo, hay ilusión. Y al final: ‘Me detengo. Este repasar de viejas memorias se va transformando de gozo en angustia. A fuerza de evocar sombras –casi todo lo que fue mi vida ha desaparecido- antójaseme que soy una sombra también. No seguiré. No puedo seguir. No quiero seguir. Cierto, la memoria es arca sellada y mágica: una vez entreabierta, deja escapar recuerdos inagotables, pero ¿vale la pena?

En el mismo capítulo recordó María la muerte su madre e imaginó la suya, cerrándolo con una

pregunta: ‘¿cuánto tiempo necesitará el alma para descansar de una vida?’.

Bibliografía

  • Historias de Mujeres. Rosa Montero. Editorial Alfaguara. 1995.
  • Gregorio y Yo, medio siglo de colaboración. María Martínez Sierra. Editorial Pre-textos. 2000.
  • Una mujer por caminos de España. María Martínez Sierra. Editorial Castalia. 1989.
  • El malestar en la cultura. Sigmund Freud. Biblioteca Nueva. 1996.
  • Duelo y Melancolía. Sigmund Freud. Obras Completas. Editorial Biblioteca Nueva. 1996.
  • Diccionario de Psicoanálisis. Jean Lapanche y Jean-Bertrand Pontalis. Editorial Paidós. 1993.

Otras fuentes

  • Mujeres en la historia. María de la O Lejárraga. RTVE. 1998.
  • María Lejárraga, brillo en la sombra. Documentos RNE. 2011.
  • www.bermemar.com
Fundación Anna O.

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