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Category: Cecilia Cortés

[caption id="attachment_615" align="alignnone" width="590"]Contradicción entre campañas de publicidadContradicción entre campañas de publicidad[/caption]

Poco se ha hablado en estos días de la enorme contradicción que se ha manifestado en las calles de la ciudad de Málaga. De un lado, en calle Larios, la campaña “Mens sana, Jóvenes sanos” organizada por las áreas de Derechos Sociales y Juventud[1]. Del otro lado de la acera, y como telón de fondo, el millonario cartel de la ginebra Beefeater que empapela el emblemático edificio de La Equitativa, dejando a la vista para el ojo observador un doble mensaje en una de las principales arterias de la ciudad. Este auténtico “lapsus”, -quiero creer que esta falta ha sido producto de del inconsciente de alguien- pone de relieve algunas cuestiones que tienen que ver con las políticas que hoy en día -y lamentablemente- ya estamos acostumbrados a ver. Con esto no me refiero sólo a las peleas entre representantes de diferentes partidos subrayando la “doble moral”, sino a las políticas que rigen las decisiones que se toman en cuanto a la salud.

Fundación Anna O.
junio 2, 2014

“¿Cómo hago para dejar de sufrir?” Este suele ser el interrogante más común de los pacientes que recibo en consulta o que atiendo en los grupos de mujeres de la Fundación Anna O., una institución que lleva 20 años trabajando para mejorar la salud mental de las mujeres en un proyecto innovador que incluye el abordaje grupal y que por sus raíces psicoanalíticas despertó mi curiosidad.

Siempre me llama la atención los diferentes procedimientos y conductas a la que los sujetos se amarran en el intento de esquivar el dolor o el sufrimiento. El abanico es amplio y abarca desde rituales que tocan lo espiritual, pasando por la lectura de algún que otro libro de autoayuda en el que se intentan rastrear las respuestas, o -en los casos más desesperados quizás- se recurre a alguna sustancia mágica que aunque sea por un momento permita la evasión o el contacto con eso que tanto se ansía: el estado de “felicidad”. Digamos que, en esto de vivir cada uno hace lo que medianamente puede y lo que está a su alcance para poder tener cierto bienestar. También hay que decir que estas “inventivas” –por nombrarlo de alguna forma-, funcionan muy bien para muchos, a veces años o prácticamente la vida entera.

Fundación Anna O.
abril 23, 2014

Escuela

Pequeña Reflexión sobre las Relaciones Actuales

Hace unos días tuve la oportunidad de encontrarme con una noticia del diario Le Monde[1] donde se hacía referencia a una nueva tendencia tecnológica: la desconexión.

Llamó mi atención leer que los grandes cerebros de la tecnología como los empleados de Apple o Google, y muchos otros -aparentemente hiperconectados- de la Sillicon Valley, envían a sus vástagos a un colegio en donde no existe contacto con la tecnología hasta los 13 años de edad. Se trata de la Waldorf School de Península (California), un establecimiento en donde tres cuartas partes de los alumnos son hijos de personas cuya profesión se relaciona con el área de las nuevas tecnologías. Sin embargo, estos padres -los cuales, nos podríamos imaginar, que son de esos que tienen toda la tecnología de punta en sus casas y le compran un ordenador al niño para que aprenda a decir mamá en 3 idiomas diferentes- estos padres, en realidad  son otros. Son de los que hoy en día el discurso social clasificaría como “retrógradas” en tanto eligen un establecimiento educativo sin ordenadores, donde los niños aprenden a leer y escribir con herramientas arcaicas y fuera de moda como la tiza y la pizarra. Además se instruyen en áreas como la costura, el tejido o el horneado de pan, mientras que aprenden a sumar y a restar dibujando o saltando la cuerda. ¿¡Quién se hubiera imaginado que en algún colegio del mundo se enseñara todavía a tejer!? Y más aún, ¿¡que a ese colegio van los descendientes de estas personas tecnológicamente tan modernas!?. Quizás tenga poca imaginación, pero desde luego yo no creía que esto fuera posible en los tiempos que corren.

Fundación Anna O.
mayo 3, 2013