
Publicado en la revista “Encuentros” editado por el ilustre colegio oficial de psicólogos de Andalucía Oriental. Septiembre 2013.
No podemos negar el gran aporte de la tecnología facilitando y posibilitando la comunicación y la interacción entre los sujetos en la sociedad de nuestro tiempo.
Internet se encuentra en el centro de la organización social y nadie podría prescindir de este adelanto tecnológico. Las redes sociales nos ofrecen con su oferta el nuevo paliativo para las problemáticas más importantes de la condición humana, la comunicación y su expresión mas sublime el lazo social, que en su definición promueve una relación real entre dos seres en un vínculo de moderación y respeto mediado por la palabra.
Es en este sentido es que podemos interrogar ¿que orden de experiencia nos plantea Internet? ¿Cuáles son sus excesos y sus límites?
En la sociedad de nuestro tiempo, observamos cada vez más un efecto perturbador que rompe con cierto orden esperado a partir del progreso y de los avances de la cultura. Y que se manifiesta en un profundo malestar en las relaciones entre padres e hijos.