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Category: Ana Cristina Carlós Fregenal

Publicado en la revista   “Encuentros”  editado por el ilustre colegio oficial de psicólogos de Andalucía Oriental. Septiembre 2013.

No podemos negar el gran aporte de la tecnología facilitando y posibilitando la comunicación y la interacción entre los sujetos en la  sociedad de nuestro tiempo.

Internet se encuentra  en el centro de la organización social y nadie podría prescindir de este adelanto tecnológico.  Las redes sociales nos ofrecen  con su oferta  el nuevo paliativo para las problemáticas más importantes de la condición humana, la comunicación y su expresión mas sublime el lazo social, que en su definición promueve una relación real entre dos seres en un vínculo de moderación y  respeto mediado por la palabra.

Es en este sentido es que podemos interrogar ¿que orden de experiencia nos plantea Internet? ¿Cuáles son sus excesos y sus límites?

Fundación Anna O.
enero 7, 2014

En la sociedad de nuestro tiempo, observamos cada vez más un efecto perturbador que rompe con cierto orden esperado a partir del progreso y de los avances de la cultura. Y que se manifiesta en un profundo malestar en las relaciones entre padres e hijos.

En los medios, la agresividad en acto, se expresa libremente y traspasa todo límite al manifestarse en agresión, por lo tanto, es de esperar, que este tema se constituya en una fuente de interrogación y trabajo constante para la sociedad y sus instituciones.

En nuestra sociedad, la violencia ocupa cada vez más un lugar destacado. En los medios abundan imágenes, que expresan sin pudor diversas formas de crueldad, mostrando a luz pública agresiones de todo tipo. En nuestros días a la muerte se la mira de cerca, sin velos todo se muestra, todo se exhibe, todo se puede ver.

Agregaríamos que el avance tecnológico que tantos progresos ha ofrecido, nos muestra nuevas formas de relación que no tiene parangón. Es el modo virtual de la comunicación, rompiendo barreras de todo tipo que liberan, aunque a veces esclavizan. Todos somos iguales desde la pantalla del ordenador no hay diferencias.

Sabemos que se puede acceder a cualquier tipo de vínculo con solo encender el ordenador, nace un vínculo confortable que llega a eludir toda presencia real. El lugar del saber esta detrás de la pantalla del ordenador. Hoy en día hay respuesta para todo y más. Si evocamos la presencia real, debemos interrogar el lugar del maestro como modo de transmisión de un saber.

Fundación Anna O.
febrero 1, 2013